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jueves, 17 de febrero de 2011

UN DINOSAURIO EN EL SIGLO XXI

Ronald Gamarra es un Dinasaurio Caviar del siglo XXI El funcionario de la ONG Instituto de Defensa Legal (IDL) y candidato toledista Ronald Gamarra viene deformando una propuesta para la reconciliación que hice hace poco sosteniendo de manera reiterada que estoy promoviendo una “amnistía” para el Grupo Colina y para Abimael Guzmán. La mala intención política es evidente: pretende dañar mi candidatura al Congreso y también perjudicar a Fuerza 2011. Miente, lo que he propuesto es reflexionar acerca de la necesidad de llegar a la reconciliación entre las víctimas directas e indirectas de la guerra terrorista que aún sufrimos los peruanos. Mi iniciativa obedece a una realidad que no podemos evadir, que es el resentimiento que sienten hacia la sociedad los padres, hermanos e hijos de quienes fueron reclutados por el terrorismo cuando tenían 15, 16 o 20 años, y que hoy cumplen largas condenas pero están arrepentidos de sus crímenes. Con ese mismo resentimiento viven los padres, hermanos, hijos, sobrinos, etc., de militares y policías combatieron al terrorismo siendo muy jóvenes, reclutas de 17 o 18 años de edad, subtenientes, tenientes o capitales de 22, 23 o 28 años, que están hoy procesado o detenidos por delitos que cometieron en aquella lucha, y que también están arrepentidos. Son dos grupos numerosos de peruanos que viven enfadados con el resto de la sociedad porque están convencidos de que sus seres queridos señalados, presos o procesados también son o han sido víctimas de la guerra. Ellos se sienten rechazados injustamente por la sociedad, lo cual daña la fraternidad que deben existir en toda nación que anhela a vivir en paz. ¿Qué hacemos con el problema, lo ignoramos o lo resolvemos? Yo propongo discutirlo en el Congreso, si soy elegido, con buena fe, con ánimo de reconciliación y de concordia. Es lo que he propuesto, nada de amnistías. Pero hay que hacerlo encarando las enormes injusticias que sufren las víctimas del terrorismo, que son doblemente víctimas. Primero les arrancaron a sus seres queridos, o los mutilaron, y después los criminales han sido “reivindicados” en la historia oficial como principales víctimas del baño de sangre que padecimos. Para mayor agravante, el estado democrático, en lugar de atender primero las necesidades de las víctimas del terror, decidió darle prioridad al pago de reparaciones para los familiares de los terroristas muertos o abusados. Los policías y militares fallecidos tampoco son reconocidos, y los que sobrevivieron son perseguidos como si fuesen miembros de una organización criminal, procesados sin las garantías del debido proceso, tratados peor que terroristas, negándoseles inclusive los beneficios penales más elementales. Hay una inmensa montaña de injusticias acumuladas contra las víctimas del terror. Debemos resolverlas para avanzar hacia la reconciliación. No tengo duda de que los peruanos transitaremos por esa vía, que pasa por el perdón, tarde o temprano, para afirmar nuestra unidad nacional. Sigamos el ejemplo de Sudáfrica, donde el líder de esa nación, Nelson Mandela, perdonó a quienes lo encarcelaron durante 27 años, vejándolo, torturándolo y humillándolo durante su cautiverio. Mandela perdonó porque entendió que es necesario enterrar el odio para unir a una nación dividida. Solo pidió verdad a cambio del perdón, y fue así como Sudáfrica pudo conocer todo lo que ocurrió en la era oscura del Apartheid, para cerrar luego sus heridas renunciando al rencor y a la venganza. En nuestro Perú, en cambio, hay quienes, como Ronald Gamarra, predican “ni olvido, ni perdón”, lema que nos insta a vivir el resto de nuestras vidas guardando resentimiento y afán de revancha en nuestros corazones. Gamarra rechaza mi iniciativa porque pregona la vendetta, en particular contra los policías y militares, desfigurando y ofendiendo así una causa tan noble como es la defensa de los derechos humanos. Me acusa, con hipocresía, de que quiero liberar a “terroristas asesinos”, después de que él, Alejandro Toledo y Diego García Sayán promovieron e instituyeron las políticas que abrieron las puertas de la cárcel a miles de terroristas avezados que jamás se arrepintieron. Gamarra pide a gritos que siga el castigo para los arrepentidos, pero no protesta ni se indigna cuando son excarcelados terroristas que vuelven a las andadas fanáticas. Él sí perdona a los avezados. Para éstos sí acepta indultos, sí exige debido proceso, plazos procesales estrictos; y acepta penas blandas. Ronald Gamarra jamás tendrá la extraordinaria dimensión humana, ni la grandeza espiritual, de Nelson Mandela. Hay un abismo inmenso de diferencia entre ambos. Por eso el ex procurador no entiende el valor del perdón. Si es que en el fondo de la personalidad de Gamarra anidara tal vez un hombre noble, debería hacer un esfuerzo para despertarlo. Tal vez así logre liberarse del espíritu mezquino y vengativo que gobierna hoy su mente y su alma. Abrigo la esperanza de que así sea. “La raíz de todos nuestros problemas se encuentra en nuestro interior. El odio es la primera causa de todos nuestros sufrimientos, de los errores y fracasos; es como un cáncer que corroe el alma. Debemos aprender a perdonar”. (Nelson Mandela) PD: Este Artículo lo escribió mi candidato al congreso número 35 de Fuerza 2001 por Lima, Víctor Robles Sosa me fue enviado a mi correo y fue publicado en el diario La Razón

miércoles, 22 de septiembre de 2010

CRONICA PARA MEDITAR

SENTENCIA CONDENATORIA EN FRANCE PRESS (AFP) El 24 de Agosto del 2009, bajo este título comenté en este Blog, el artículo de Ricardo Uztarroz, llamado “La venganza de los avestruces”. Ricardo Uztarroz, como periodista francés radicado por muchos años en Perú ha conocido la idiosincrasia y realidad peruana, y se está regresando su país de origen, no sin antes dejarnos una entrevista que debe avergonzar a esos jueces que dieron la Sentencia condenatoria al Ex presidente Fujimori. Por culpa de estos prevaricadores, nosotros los peruanos también sentimos vergüenza propia del Poder Judicial, que a nombre de la Nación Peruana está obligado a respetar la tradición, doctrina y leyes existentes para una verdadera Justicia. No hacerlo así, trae sus consecuencias, y vaya que la repercusión, es un enorme daño a nivel mundial, que desprestigia la magistratura del PERU.

Ricardo Uztarroz es considerado un periodista notable a carta cabal, que tiene moral suficientemente limpia para no mediatizar sus notas, y para puntualizar las íes en sus conceptos.

En estos días ha concedido una entrevista al diario de Lima LA RAZON, que a más de un caviar rojo y a los boyeros de los sentenciadores de Fujimori les debe estar ardiendo y seguro que les caerá mal a sus biliosos hígados . Desde una perspectiva distinta y diametralmente opuesta a esos “pensantes jurídicos” que odian a Fujimori, la entrevista dada revela lo que la mayoría de peruanos que corremos la cortina hacia la verdad, no nos hemos equivocados en mantener nuestros principios, y que nuestra lucha contra ese cáncer de la corrupción que socava al Poder Judicial peruano, tendrá, en su debida oportunidad, convencidos estamos de ello, que desaparecer por el Nuevo Perú que Buscamos y queremos.

Aquí la entrevista publicada en LA RAZON.

PARALELISMO ¿Por qué dice que hay un paralelismo entre Fujimori con De Gaulle e incluso con Winston Churchill?

Creo que hay un paralelismo en la historia de los presidentes Alberto Fujimori y Charles De Gaulle. Fujimori llegó al gobierno de un país quebrado, donde se hablaba de equilibrio estratégico entre las fuerzas militares y las de Sendero Luminoso, y a 30 años de aquella experiencia, ahora la historia revela que no fue cierto. Le correspondió asumir una tarea difícil, sangrienta, traumática y dolorosa, que fue rehuida por los gobiernos anteriores de García y Belaunde. Y no solo derrotó al terrorismo de Sendero Luminoso y MRTA, sino también emprendió una tarea, tanto o más difícil que la anterior, sacar a su país del hoyo de la quiebra financiera en que los habían dejado los regímenes anteriores. ¿En cuánto al gobierno de Charles De Gaulle?

Francia en 1958 estaba quebrada, a pesar de los esfuerzos de la Quinta República para superarla. Había un alta inflación igual que en el Perú y también vivíamos una guerra interna. Argelia era un departamento francés. El Frente de Liberación Nacional argelino hacía atentados en París, mataba como lo hacían los terroristas aquí. El Gobierno respondió con la represión como lo hizo con una manifestación violenta en París, donde hubo 200 muertos y por este resultado a nadie se le ocurrió enjuiciar a De Gaulle y meterlo preso como lo han hecho con Fujimori. Yo tenía 14 años en 1958. De Gaulle, como lo hizo Fujimori, resolvió yo diría de una manera limpia el problema. Al inicio predicaba que Argelia era francesa y acabó reconociendo que Argelia era argelina.

¿Y la comparación con Churchill?

Churchill fue un gran jefe de Estado, le correspondió asumir la jefatura del Gobierno cuando su país enfrentaba los bombardeos masivos de la aviación nazi e igual que Fujimori no se arredró, sacó fuerzas para conducir la guerra que libró su país de manera exitosa y sentó las bases de su reconstrucción económica, como lo hizo aquí Fujimori. Debo reconocer, a partir de las experiencias de Fujimori, De Gaulle y Churchill, que los jefes de Estado no nacen, la historia los hace, porque fueron puestos frente a problemas gigantescos y los superaron, buscaron y encontraron la salida a los problemas, pero también contaron con otro factor clave e impostergable para un triunfo de este calibre, el apoyo del pueblo, la disposición del pueblo para resistir y vencer. PUEBLO LO HIZO ¿Considera que en el caso peruano, el apoyo del pueblo a su gestión fue determinante para derrotar al terrorismo?

Yo pienso que no fue Fujimori por sí mismo el que venció a Sendero Luminoso y al MRTA. Pudo hacerlo porque el pueblo apoyó su estrategia. Mi evaluación es que tuvo apoyo real y enorme. Su triunfo electoral en 1995 tuvo el carácter de plebiscito que sus enemigos deberían tener la hidalguía de reconocer, porque legalizó el cierre del Congreso que se vio obligado hacer en 1992, y aún hay quienes insisten en reclamar por este cierre. Los peruanos, al apoyarlo, resistieron y ganaron la guerra al terrorismo. Sus enemigos, entre los que se incluye su ex rival electoral, el escritor Mario Vargas Llosa, han llegado al extremo de motejarlo de genocida por los casos de Barrios Altos y La Cantuta.

Los que piensan así son gente que no conoce nada de guerras insurreccionales y guerras anti-insurreccionales. Hay que tener presente que el “Chino” llegó al poder cuando no tenía partidarios suyos en las Fuerzas Armadas y estas venían desarrollando una guerra sucia desde los gobiernos anteriores, con un saldo de cuatro mil muertos en el gobierno de Belaunde y otros cuatro mil en el de García.

La respuesta que daban entonces las fuerzas militares no debe extrañarnos, es la que dan en todo el mundo. Eso lo han hecho Francia, Inglaterra, España. Todas las guerras contrainsurgentes habidas en el mundo fracasaron. Por ejemplo, Francia ganó militarmente a los independistas argelinos, pero acabó dándoles la independencia, Pero, en Perú la guerra contrainsurgente fue coronada con el triunfo, pues derrotaron a Sendero Luminoso y al MRTA.

FACTOR FUJIMORI ¿Pero el factor Fujimori fue o no clave en el triunfo de la lucha contra el terrorismo?

Creo que el rol que jugó Fujimori fue determinante, porque el poder de las armas no era suficiente para derrotar a Sendero Luminoso y al MRTA, sino había por medio una política acertada como la que desarrolló Fujimori, caracterizada por romper la lógica de las armas y desarrollar acciones para conquistar el corazón y el alma del pueblo con el fin de aislar al movimiento insurgente y creo que lo consiguió. Esto lo he podido verificar personalmente, yo y mi esposa estuvimos en un pueblo de la etnia de los “aravelas”, en la frontera amazónica con Ecuador, donde recuerdan y aman a Fujimori porque llegó hasta ellos para hacerles obras que necesitaban. Respecto de Vargas Llosa, es un político pequeño que nunca tendrá la grandeza de un político como Mandela. Sobre su condición de escritor no voy a discutir, pero no está en mis preferencias, en cambio sí lo está Manuel Scorza, gran escritor peruano injustamente olvidado y el Premio Nobel, Gabriel García Márquez.

¿Cree usted que Fujimori tuvo algún tipo de responsabilidad en los casos de Barrios Altos y La Cantuta?

Creo francamente que el “Chino” no tuvo una responsabilidad directa ni indirecta en esos casos. Esa gente agrupada en el llamado Grupo Colina no surgió en este gobierno, venía de los gobiernos anteriores, hacía guerra sucia en respuesta a la guerra sucia de Sendero. Eran sin duda militares fastidiados de ver que la política no resolvía el problema. Resulta ilógico, sin sentido, creer que Fujimori dio órdenes para ejecutar esas acciones, porque no sucede así en los gobiernos. Es absurdo decir que ellos hayan pedido permiso para ir a La Cantuta a matar a los presuntos autores del atentado de Tarata. Eso no funciona así en los gobiernos en ninguna parte del mundo. Por este tipo de acciones ocurridas en otros países, por ejemplo España, donde Felipe Gonzales ejecutó parecidas acciones con los separatistas del ETA, hoy nadie piensa en juzgarlo. Pienso que allí hubo mucho más responsabilidad directa de Gonzales que la que se atribuye al “Chino” en los casos de Barrios Altos y La Cantuta.

LESA HUMANIDAD

Sin embargo, aquí, contra la corriente de la historia mundial, se ha acusado y condenado a Fujimori por delitos de lesa humanidad.

No se puede asimilar como crímenes de lesa humanidad los dos asesinatos (casos de Barrios Altos y La Cantuta) cometidos por un escuadrón de la muerte, porque sería equipararlo con el holocausto que sufrieron los judíos o lo que sufrieron los argentinos o Lo de Camboya con Pol Pot.

Que puede decir, entonces, de las 4.000 víctimas del gobierno de Belaunde y las otras 4.000 del primer gobierno de García?

Yo uso las estadísticas serias, no las de los 70.000 muertos de la CVR, porque sería aceptar que aquí hubo una guerra de alta intensidad con más bajas que en la guerra de Vietnam y eso que este episodio se considera como de baja y media intensidad. Aquí hubo una guerra de baja- baja- baja intensidad, una guerra sucia de ambos lados. No hay que confundir una guerra de baja intensidad con guerra sucia. A veces pienso que la guerra sucia fue necesaria para acabar con el problema. En el Perú cuando se habla de guerra sucia se piensa de inmediato en los militares y no en la otra parte. Creo que la “guerra” iniciada por Sendero era una guerra sucia, en prueba allí están los aniquilamientos selectivos y muchos crímenes masivos. Eran mismo Pol Pot que buscaba hacer la felicidad de un pueblo matándolo. Yo los califico de “nazis rojos” que nada tienen que ver con un pensamiento de izquierda.

¿Hubo el mentado equilibrio estratégico de fuerzas entre Sendero y los militares? Cuando Fujimori llegó al poder se hablaba de un “equilibrio estratégico” y que Sendero estaba a punto de tomar el poder y hoy, a 20 años de su derrota, la historia dice que no lo hubo. En su momento la gente vivía como si lo hubiera, porque veía atentados, apagones y las Fuerzas Armadas se mostraban impotentes de enfrentarlo. En esas circunstancias es difícil que no hubiera habido esas acciones sucias, como los casos de Barrios Altos y la Cantuta.

LOS AVESTRUCES

Muchos intelectuales durante esta etapa se comportaron indiferentes, pero luego aparecieron como integrantes de la Comisión de la Verdad y usted los ha calificado de “avestruces”.

¿Se ratifica en esta apreciación?

En realidad me he quedado corto, tendría que ser más riguroso contra la gente que juzgó a Fujimori. Es posible que se trate de personas de buena fe. Varios de ellos han reconocido y no lo han desmentido que en esos años estaban muy ocupados en sus estudios y trabajos. Si del 80 al 92 no se dieron cuenta que había casi una guerra civil, significa que vivían en otro planeta. Esa CVR agravó el problema. A mi juicio, en el mundo solo ha habido dos CVR que funcionaron bien, esas son las de Chile que buscó la verdad y no la venganza y la de Sudáfrica que sirvió de ejemplo y permitió la transición a lo que es hoy esta Nación.

Se habla que este tipo de gente se entendió con los terroristas de Sendero Luminoso para no ser tocados en caso de llegar al poder. ¿Le da credibilidad a esta versión? A mí me contaron en su momento algunas personas bien informadas que cuando se hablaba de equilibrio estratégico y se sentía que Sendero estaba en capacidad de ganar, hubo alguna gente, empresarios, que tomaron contacto con Sendero para curarse en salud y llegar a algún acuerdo para no ser afectados. Esto no sería extraño, porque eso ocurrió en China cuando Mao Tse Tung estaba a punto de ganar. Muchos olvidan que hubo acuerdos entre el Partido Comunista chino y esos capitalistas. Pienso que ese capitalismo sobrevivió dentro del comunismo, incluso a la revolución cultural, y ha permitido la transición al capitalismo en China.

Nota del BLOG: Esta entrevista tomada del Diario La Razón de Lima, debe ser difundida a todos los compatriotas, es un deber de todo peruano difundir la VERDAD del PERU.

lunes, 5 de abril de 2010

EN EL PERU DIARIOS DOMINANTES, EL COMERCIO Y LA REPUBLICA HACEN ABUSO DE POSICION DOMINANTE

La dictadura mediática no debe imponerse a la democracia

Por Víctor Robles Sosa

El congresista Walter Menchola ha acertado al alertar a la ciudadanía acerca del peligro que representa para la democracia que un solo cartel empresarial, el grupo El Comercio – La República, concentre a un conjunto de medios de comunicación que maneja casi el 50 % de la información del país.

Menchola ha dicho bien que la Constitución de la República prohíbe el monopolio y el abuso de la posición de dominio, especialmente por parte de las empresas propietarias de medios de comunicación social.

Lo dice así en su Artículo 61: "

El Estado facilita y vigila la libre competencia. Combate toda práctica que la limite y el abuso de posiciones dominantes
o monopólicas. Ninguna ley ni concertación puede autorizar ni establecer monopolios"."La prensa, la radio, la televisión y los demás medios de expresión y comunicación social; y en general,las empresas, bienes y servicios relacionados con la libertad de expresión y comunicación, no pueden ser objeto de exclusividad, monopolio, ni acaparamiento, directa ni indirectamente, por parte del estado ni de particulares".

Es evidente que el grupo mediático toledista no tiene el monopolio sobre los medios de comunicación social, pero sí practica el abuso de posición de dominio al concertar la orientación política de los medios que controla de modo tal que estos no tienen la posibilidad de ejercer cada cual la libertad de prensa.

Supuestamente los diarios de La República están a la izquierda de los de El Comercio, pero en realidad todos ellos actúan de manera concertada siguiendo una sola línea política que se resume en imponerles a las autoridades del país la voluntad de los dueños del cartel y los amigos de éste.

Esto es peligroso porque las autoridades elegidas por el voto popular deben responder a la voluntad ciudadana, no a la de unos cuantos dueños de medios de comunicación poderosos. Cuando esto ocurre la democracia se desvanece y da lugar a una dictadura de facto, en este caso una mediática.

En la última década hemos visto como buena parte de los principales cargos públicos han sido ocupados por personas "promovidas", o mejor dicho impuestas por presión de ese grupo mediático.

El más reciente episodio de abuso de poder de El Comercio – La República lo hemos visto en el caso Crousillat

, en el que con una campaña mediática empujó al gobierno pusilánime a matar la institución constitucional del indulto, solo porque éste era inconveniente a dicho grupo.

De la misma manera logró que el ex ministro Pastor fuese apartado del Ejecutivo solo porque opinó que el Congreso debía investigar al ex presidente Alejandro Toledo por presunto tráfico de influencias en la venta del Canal 4 al grupo mediático de marras.

Con presión abierta ese poderoso cartel mediático ha logrado además que abogados amigos de sus aliados el Instituto de Defensa Legal (IDL) y Transparencia sean finalistas en la elección de los nuevos miembros del Tribunal Constitucional, tras haber lanzado una campaña sucia contra el único constitucionalista en la competición, Raúl Chanamé Orbe.

Hemos llegado a una situación tan grave que los más altos magistrados y otros altos cargos del estado ya no son elegidos libremente por el Congreso de la República o por el Consejo Nacional de la Magistratura, sino por un grupo mediático que impone su voluntad mediante una presión sistemática a los congresistas o consejeros de la magistratura

.

La arrogancia de este grupo no tiene límites. Hace unos días, como cabeza de la asociación privada Consejo de la Prensa Peruana (CPP) acaba de sentar al Perú en el "banquillo de los acusados" de violar la libertad de prensa en el continente americano.

Ante la asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), dicho grupo acusó al gobierno peruano de estar comprometido en un supuesto complot para cercenar la libertad de prensa, solo porque el ministro Pastor pidió que se investigara la presunta venta ilegal del Canal 4.

No me interesa defender al gobierno, tampoco soy aprista. Como periodista independiente rechazo la patraña urdida por el CPP en la SIP porque se basa en mentira enorme y daña la imagen del Perú.

Kela León, funcionaria del CPP, expuso ante los dueños de diarios de América un "informe de la situación de la libertad de prensa en el Perú". ¿Con qué legitimidad, con que autoridad? Solo con la que le confieren el poder del dinero y el control de los medios.

Ella dijo lo siguiente: "Las preocupantes declaraciones de las altas autoridades del Poder Ejecutivo alertaron sobre la presunta, y hoy relativamente despejada, intención del gobierno del presidente Alan García de interferir en los asuntos privados de un medio de comunicación".

¿Investigar la evidente intromisión política de Toledo en la venta de Canal 4 es interferir en asuntos privados de un medio de comunicación? ¿Indagar si hubo extorsión a Eugenio Bertini, si hubo tráfico de influencias en Indecopi por parte de César Almeyda son asuntos privados? ¿Qué tiene de privado aclarar si Toledo presionó a favor de los actuales dueños del Canal 4?

Este es un problema de violación de la libertad de prensa, pero por parte de Toledo y de un grupo empresarial que se habría apropiado ilegalmente de un canal de televisión valiéndose del favor político, de la extorsión judicial y del tráfico ilícito de influencias. ¿Acaso esto no merece ser esclarecido?

La prensa es libre de fiscalizar, opinar, sugerir o denunciar. El problema surge cuando lo hace en función de sus propios intereses, no en defensa de los valores democráticos, ni de la salud moral del país.

Si la prensa es el Quinto Poder de facto, bien por ella, pero el sistema democrático de basa en el equilibrio de poderes, lo cual supone que ninguno de estos puede imponerse sobre los demás.

Cuando un poder les impone su voluntad a los otros y al resto de la sociedad, se quiebra el equilibrio e ingresamos a una dictadura. Es lo que está ocurriendo.

El punto es que todo poder mediático responde solo al poder económico que lo sostiene, mientras que los poderes públicos sí son legítimos porque surgen de la voluntad popular y del marco constitucional democrático.

Los ciudadanos no le hemos delegado facultades a la prensa para que ejerza poder político, por tanto no puede decidir quien debe ser ministro o magistrado del TC, de la Corte Suprema o del Ministerio Público, ni tampoco jefe o presidente de los organismos públicos.

Para eso hemos elegido al presidente de la república y a 120 congresistas, quienes, actuando en el marco de la Constitución, son los únicos facultados para elegir o designar a los más altos funcionarios de los poderes públicos: Electoral, Judicial, Ejecutivo y Legislativo.

Informar y opinar está bien, pero presionar de manera concertada para imponerle condiciones al estado democrático es muy grave es corroer las bases mismas de la democracia.

Con coraje que merece ser reconocido, el congresista Menchola ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que este es un problema "que como país hay que enfrentarlo porque si no estaríamos cambiando mocos por babas".

"No hemos enfrentado aquel grave problema (la red de Montesinos) para que después nos demos el lujo de entregar la comunicación del país a una sola familia", añadió.

El parlamentario admitió que abordar el abuso de la posición dominante del grupo El Comercio – La República genera temor en los congresistas y políticos, pero advirtió que "sería una cobardía no alertar del problema a la opinión pública". ¿Empiezan a romperse los diques de miedo?

Las declaraciones valientes de Menchola, que se suman a las del ex ministro Aurelio Pastor, nos dicen que el problema ya está planteado, la idea ya está en las mentes ciudadanas. Solo es cuestión de tiempo para que ocurra un desenlace a favor de la democracia.

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